La buena crianza no se trata solo de satisfacer las necesidades básicas de los niños, sino también de fomentar su bienestar emocional y mental.

Un aspecto importante de la buena crianza de los hijos es el lenguaje utilizado para comunicarse con los niños. Las palabras tienen el poder de moldear la autopercepción, la confianza y el comportamiento de los niños.


¿Por qué es importante un buen lenguaje de crianza?

El uso de las siguientes palabras puede ser perjudicial para la salud emocional de los niños y socavar los esfuerzos por criarlos con amor y empatía.

Efectos nocivos del lenguaje negativo en la autoestima de los niños

Decirles a los niños que no pueden hacer algo puede limitar su potencial.  (Yan Krukau/Pexels)
Decirles a los niños que no pueden hacer algo puede limitar su potencial. (Yan Krukau/Pexels)

La primera palabra de la lista es “estúpido”. Llamar estúpidos a los niños puede ser increíblemente dañino para su autoestima.

Etiquetar a los niños como flojos puede crear una imagen negativa de sí mismos y hacer que se sientan desmotivados. Decirles a los niños que no valen nada puede hacerlos sentir sin importancia e impotentes. Estas palabras hirientes pueden tener efectos duraderos en la autoestima y el sentido general de autoestima.


Para promover una imagen corporal positiva en los niños.

Otra palabra en la lista es “grasa”. Los niños que avergüenzan su cuerpo pueden conducir a una serie de problemas psicológicos, incluidos trastornos alimentarios y baja autoestima.

La buena crianza implica fomentar una imagen corporal positiva y enseñar a los niños a celebrar sus cuerpos. Decirles a los niños que son feos puede hacerlos sentir inseguros sobre el amor. La buena crianza implica enseñar a los niños que la belleza se presenta de muchas formas y que su valor no está determinado por su apariencia.


Fomentar la honestidad y la confianza en los niños.

Decirles a los niños que no valen nada puede hacerlos sentir sin importancia e impotentes.  (Andrea Piacquadio/Pexels)
Decirles a los niños que no valen nada puede hacerlos sentir sin importancia e impotentes. (Andrea Piacquadio/Pexels)

Otra palabra es “zumbido”. Acusar a los niños de mentir puede hacer que se sientan a la defensiva y desconfiados.

La buena crianza implica fomentar la honestidad, la comunicación abierta y modelar un comportamiento veraz. El uso de la palabra “odio” puede ser nocivo y perjudicial para la salud emocional de los niños. La buena crianza implica fomentar la empatía y enseñar a los niños a expresar sus emociones de forma saludable.


Cultivar la resiliencia en los niños

Otra palabra es “no puedo”. Decirles a los niños que no pueden hacer algo puede limitar su potencial y hacerlos sentir derrotados.

Se trata de animar a nuestros hijos a probar cosas nuevas y celebrar sus éxitos, por pequeños que sean. Usar la palabra “nunca” puede hacer que los niños se sientan desesperanzados e indefensos. Se trata de alentar a los niños a seguir intentándolo y nunca renunciar a sus sueños.


Rol de validación en una buena lengua madre

Celebre los éxitos de los niños.  (Pixabay/Pexels)
Celebre los éxitos de los niños. (Pixabay/Pexels)

Otra palabra que debe evitarse es “molesto”. Etiquetar a los niños como molestos puede hacer que se sientan despreciados y rechazados.

Implica validar las emociones de los niños y enseñarles formas saludables de expresar sus sentimientos. Al reconocer las emociones de los niños y brindarles un espacio seguro para que se expresen, podemos cultivar un ambiente positivo y de apoyo para su bienestar emocional.


Centrarse en el comportamiento en lugar de los rasgos inherentes.

“Malo” es otra palabra que debe evitarse. Llamar malos a los niños puede hacerles sentir que son intrínsecamente defectuosos e indignos.

Implica centrarse en el comportamiento de los niños y ayudarlos a comprender las consecuencias de sus acciones. Al cambiar el énfasis de sus características inherentes a su comportamiento, se puede enseñar a los niños a asumir la responsabilidad de sus acciones y tomar decisiones positivas en la vida.


Fortaleza para animar y celebrar los éxitos

La buena crianza implica elegir las palabras con cuidado y encontrar formas constructivas de fomentar el crecimiento y desarrollo de los niños.

Al evitar las palabras dañinas mencionadas anteriormente y elegir nuestras palabras sabiamente, podemos crear un ambiente de amor y apoyo para que los niños prosperen. Se trata de celebrar los éxitos de los niños, por pequeños que sean, y alentarlos a seguir intentándolo.

Al usar un lenguaje positivo y proporcionar comentarios constructivos, podemos ayudar a los niños a desarrollar confianza y autoestima.


La buena crianza implica algo más que satisfacer las necesidades básicas de los niños; Se trata de promover su bienestar emocional y mental a través de un lenguaje atento.

Al evitar las palabras dañinas y elegir nuestras palabras sabiamente, podemos crear un entorno positivo y de apoyo para que los niños prosperen. Nos esforzamos por tener cuidado con el lenguaje que usamos cuando nos comunicamos con los niños y crear una relación amorosa y positiva entre padres e hijos.

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